viernes, 2 de enero de 2009

DOMESTICACIÓN Y ADIESTRAMIENTO DE AGAPORNIS AVES



Las alas deben ser recortadas para llevar a cabo el proceso de domesticación. Ello hará
las cosas más fáciles tanto para nosotros como para nuestro pájaro.
Si queremos un inseparable muy dócil y afectuoso, lo mejor es adquirir un ejemplar
joven criado manualmente. Uno de más edad será mucho más difícil de adiestrar. Unas
cuantas cosas que necesitaremos para comenzar, son una percha de madera de unos 30
cm., una habitación tranquila en la que no haya elementos de distracción y un par de
guantes. Es mejor, sin embargo, prescindir de éstos, ya que con frecuencia asustan al
pájaro. De todos modos, sus mordiscos pueden resultar desagradables. Por tanto, si
decidimos usar guantes, asegurémonos de que se ajustan cómodamente, son suaves al
tacto y de tonalidades clara o color carne. El punto para llevar a cabo el adiestramiento
debe ser una habitacion que esté lo más vacía posible, con muy escaso o ningún
mobiliario. Esto hará que sea más fácil recobrar al pájaro si resulta necesario. Digamos
que todos los espejos y las ventanas deberán cubrirse y las ventanas cerrarse.
Es importante, antes de iniciar la domesticación, que el pájaro haya tenido tiempo de
adaptarse a su nuevo entorno. Démosle una o dos semanas para tal fin.
Manteniendo sesiones de domesticación diarias, no transcurrirá mucho tiempo antes de
que el pájaro permita que lo acariciemos e incluso que le enseñemos algunos juegos.
Si se utiliza un espacio reducido, el pájaro no podrá alejarse mucho de nosotros en el
caso de que huya. De hecho, pronto se acostumbrará a tenernos muy próximos. A
continuación tomaremos la percha en nuestras manos y la colocaremos frente al pájaro
apoyándola ligeramente en su pecho para incitarlo a que se suba en ella. Probablemente
intentará huir volando pero si se le ha recortado las alas, no podrá ir muy lejos.
Evitemos perseguirlo con la percha en la mano ya que puede asustarse y lesionarse.
Esperemos hasta que se haya tranquilizado y repitamos de nuevo el proceso. Solamente
deberemos seguir con esta labor durante unos quince minutos y tomarnos después un
descanso; con ello nos resituaremos de nuevo. Podemos llevar a cabo unas cuantas
sesiones al día pero al principio no conviene que excedamos una hora entre todas.
Recordemos que no debemos sentirnos frustados, que debemos mantener la calma y que
es preciso que utilicemos un tono suave y tranquilizador al hablar con nuestro nuevo
compañero.
Cuando el pájaro se encuentre posado sobre la percha, levantemos lentamente la mano
hasta llegar a la altura de su pecho y presionémoslo ligeramente de modo que se vea
obligado a subir a nuestra mano.
Tan pronto como nuestro pájaro haya decidido posarse voluntariamente sobre nuestra
mano, habremos ganado su confianza y con ello los ulteriores procesos de
domesticación resultarán más fáciles.
Con tiempo y paciencia nuestro pájaro gozará posándose sobre nuestra mano o en
nuestro hombro. Esto le concede más libertad. Ahora ya podemos sacarlo de la jaula
para que juegue un poco con nosotros o para hacernos compañía mientras deambulamos
por la casa.
Permita que el inseparable aún no domesticado se acostumbre a su nueva casa al menos
durante unas veinticuatro horas, de modo que pueda estar seguro de que se está
alimentando normalmente. Cada vez que se aproxime a la jaula, háblele en voz baja y
tranquila para que se dé cuenta de que no está usted pensando en atacarlo por sorpresa.
Al principio el pájaro puede chillar o retirarse hacia la parte posterior de la jaula, pero
sus gritos se irán haciendo cada vez menos convincentes a medida que se dé cuenta de
que no intenta hacerle daño alguno.
Cuando el pájaro ya esté comiendo normalmente, necesita usted avanzar y comenzar a
domesticarlo. No deje de darle lecciones durante períodos prolongados de semanas o
meses. Los inseparables crecen rápidamente, y basan su comportamiento en su
adiestramiento inicial. Si no comienza a domesticarlos a una edad temprana, puede que
le resulte mucho más difícil hacerlo después.
Para las primeras lecciones, escoja una zona pequeña y que sea segura para el pájaro.
Una bañera que pueda cerrarse del resto de la habitación es una elección adecuada. No
obstante, por si el pájaro consiguiera escapar, cierre la tapa del WC, cubra el espejo, y
guarde todos los artículos frágiles o venenosos. Entonces lleve a la zona de
adiestramiento un palo, algunas golosinas y la jaula. Cierre la zona de adiestramiento y
ya estará listo para comenzar.
Empiece abriendo la puerta de la jaula del pájaro, mientras le habla constantemente en
voz baja. Dígale que es un pajarillo precioso y lo mucho que le gustaría ser su amigo.
Una vez que la puerta está abierta siéntese un momento y continúe hablándole. Deje que
el inseparable se haga cargo de la situación. Si tiene suerte, puede que decida salir de la
jaula por su propia iniciativa después de algunos minutos -una indicación de que del
pájaro será fácil de domesticar-. Si ya es más tímido, puede que tenga que ayudarlo a
salir insertando el palo dentro de la jaula y sujetándolo a la altura del pecho del ave.
Cuando suba al palo -y los loros rara vez pueden resistir subirse- comience a sacar el
palo lentamente de la jaula. Durante todo el tiempo que esté usted trabajando, continúe
hablándole en voz baja y tranquila.
Una vez que el inseparable esté sobre la jaula o en su palo, puede enseñarle a aceptar
golosinas de su mano. Ofrézcale algo especial, como por ejemplo un cacahuete pelado o
media uva. Al principio es posible que el pájaro tenga temor de acercarse demasiado a
su mano. Tenga paciencia. Continúe hablándolo. Cuando acepte la golosina, alábelo con
entusiasmo de modo que aprenda a relacionar las golosinas con su voz.
La siguiente lección implica enseñarle al pájaro a subirse a su mano o a su dedo.
Algunos adiestradores recomiendan usar guantes porque existe una posibilidad de que el
pájaro asustado pueda morder. Sin embargo, otros hacen notar que el uso de los guantes
sólo demora lo inevitable ya que tarde o temprano querrá enseñar al pájaro a subirse a
su mano desnuda. A diferencia de los grandes loros, la mayoría de los agapornis
probablemente no han tenido ninguna experiencia atemorizadora con los guantes, de
modo que este paso no dañará activamente la relación que se irá desarrollando con su
pajarillo. Sin embargo, se trata de un paso adicional que no tiene usted que tomar
necesariamente a menos que se asienta usted realmente nervioso. Tal vez convenga
recordar que aunque el picotazo de un agapornis puede ser doloroso, realmente no
puede hacerle ningún daño.
Con o sin guantes, debería mover su mano hacia el pecho del inseparable, muy
lentamente, hablándole todo el tiempo para que se dé cuenta de que no está tratando de
cogerlo por sorpresa. Cuando se decida a subir, probablemente bajará el pico para
equilibrarse sobre su nueva percha. Esta acción de equilibrarse con ayuda del pico no le
hará a usted ningún daño, de modo que evite quitar la mano bruscamente, lo cual podría
frustar a su pajarillo. Deje que él se dé cuenta de que usted representa un lugar seguro y
cómodo para posarse.
Si el pájaro le da un picotazo, simplemente dígale "no" en voz alta, y continúe la
lección. Nunca golpee ni castigue a un pájaro. El castigo no le enseñará nada, excepto a
tenerle miedo -y esto es lo último que debería desear-.
Una vez que el pájaro se haya posado sobre su dedo, puede ofrecerle otra golosina,
alabarlo con entusiasmo y dejarlo comer de su mano mientras oye sus palabras que
expresan orgullo. Cuando haya terminado de comer, controle su reloj para comprobar
que la sesión no se ha prolongado demasiado. Ni siquiera un pájaro joven y sano
debería trabajar durante más de veinte o treinta minutos. Suavemente, vuelva a poner el
pájaro en su jaula y prepárese para continuar el adiestramiento cuando haya transcurrido
no menos de una hora ni más de un día.
La próxima vez, puede ayudar a su inseparable a aprender a pasar de una mano a la otra.
Alábelo cada vez que responda con rapidez. No sea tímido para demostrar su
entusiasmo. No puede darle una golosina cada vez que haga lo correcto, porque pronto
estaría a punto de reventar, pero ciertamente siempre podrá abrumarlo con palabras
cariñosas. Despues de cierto tiempo, el pájaro habrá adquirido confianza suficiente
como para encaramarse a sus hombros o a su cabeza. Por favor, evite que adquiera la
costumbre de usar su cabeza como percha. Un "no" en voz alta al tiempo que lo hace
descender a los hombros debieran ser suficientes.


Cuando el pájaro confíe en usted y pida activamente dejar su jaula para subir a sus
hombros, estará domesticado. Sin embargo, puede facilitar a ambos si insiste en dar un
paso más -enseñar al pájaro a aceptar su mano alrededor de su cuerpo o sobre su cabeza-
. Tendrá que trabajar lenta y cuidadosamente cuando comience a rascar la cabeza de su
inseparable. Mueva la mano muy gradualmente para rascarle las orejas. Después de
unas cuantas sesiones, el pájaro se dará cuenta de que le encanta que lo rasquen y puede
que ponga la cabeza en sus manos para conseguir ser acariciado. Estupendo. Después de
un tiempo, podrá usted poner su mano sobre la cabeza del pájaro e incluso sobre su
lomo, y acariciarlo suavemente. Aunque es posible que el pájaro no llegue nunca a estar
por completo encantado de que ponga usted su mano sobre su cuerpo, se alegrará usted
de haberle enseñado a tolerar esta manipulación cada vez que tenga que cortarle las uñas
o sujetarlo para que lo examine el veterinario.
Cuando el inseparable esté domesticado y confíe en su bondad, es posible que a veces
parezca aprovecharse de usted. Por lo general los dueños de loros tienen que enfrentarse
a dos problemas fundamentales -los chillidos y los picotazos-. Si su inseparable chilla
para saludarlo cuando llega usted a casa, no debiera usted preocuparse demasiado.
Simplemente está diciéndole hola. Sin embargo, si chilla constantemente para llamar la
atención, algo falla. ¿Está usted dedicándole suficiente tiempo? Quince o veinte minutos
pueden satisfacer a un independiente loro amazónico, pero un inseparable necesita más
afecto que eso. Construya un corral para juegos, de modo que pueda llevarlo con usted
de una parte a otra de la casa mientras lleva usted a cabo sus tareas. Póngale un platillo
de su propiedad para que pueda compartir sus comidas. Déjelo que se acerque a usted
mientras ve la televisión. Pronto verá que es más fácil de lo que pudiera parecer dar a su
inseparable el tiempo de atención que necesita.
Naturalmente, si hace usted todo eso y el pájaro sigue quejándose, puede que el
inseparable esté intentando hacer que se sienta usted culpable de modo que él pueda
dirigir la casa. En este caso, póngalo en su jaula y cúbrala cuando chille. Además de
hacerlo callar de inmediato -pocos pájaros se atreven a chillar en la oscuridad- este
tratamiento le enseñará que chillar no es la mejor manera de llamar la atención.
Los inseparables jóvenes, especialmente los de cara de melocotón, pasan por una fase
de desarrollo durante la cual parecen picotear o mordisquear todo lo que se pone a su
alcance. Es necesario decirles "no" con voz alta y firme cada vez que picoteen algo que
no debieran, y después dirigirlos hacia algo en lo que sí puedan ejercitar sus picos.
Eventualmente, la costumbre debiera desaparecer.
Cuando su inseparable esté domesticado, puede que quiera enseñarle algunas
habilidades. Magnífico. Estos inteligentes pajarillos agradecen frecuentemente la
oportunidad de aprender nuevos modos de atraer la atención de los seres humanos.
Aunque es raro en estos loros relativamente no vocales, algunos agapornis pueden
incluso a aprender a hablar.
Al trabajar con inseparables adultos no domesticados, o incluso con algunos ya
domesticados, los adiestradores profesionales suelen emplear una recompensa
alimenticia para enseñarles trucos. Aunque la técnica funciona muy bien, requiere
tiempo y paciencia. El cada paso debe usted ofrecer al inseparable una golosina, por lo
cual al poco rato se sentirá repleto. Las lecciones no pueden avanzar demasiado en cada
sesión, de modo que enseñarle un truco puede necesitar mucho tiempo.


Sin embargo, cuando haya usted establecido una buena relación con su inseparable,
podrá premiarlo con algo que nunca lo saciará -cariño y atención-. Puede rascarle la
cabeza, alabarlol, y en general esto le encantará. De hecho, los pájaros adiestrados con
el cariño como premio tienen las mayores posibilidades de convertirse en "estrellas"
ansiosas de mostrar sus habilidades ante los seres humanos.
Además de proporcionar a su inseparable otro modo de conseguir su atención, el
adiestramiento estimula a los pájaros para que hagan ejercicio. Recuerde que un
agapornis silvestre puede volar muchas millas en busca de alimento. Un poco de
adiestramiento para hacer algunos trucos puede incentivar a su sedentario pajarillo para
que realice un saludable ejercicio para su corazón y sus músculos.
Resulta más fácil enseñar trucos que se basen en los comportamientos naturales de los
agapornis. Por ejemplo, puede usted enseñar fácilmente a su pájaro a jugar a "tirar de la
cuerda" con un trozo de carón o ua dedenita. Es divertido tirar suavemente y sentir que
su pajarillo responde con sorprendente energía. Otros trucos fáciles aprovechan la
curiosidad de su inseparable por los juguetes. Enséñele a trepar por una escalera o a
tocar una campana a su orden instalando el correspondiente juguete en su corral de
juegos, y pidiéndole "Sube la escalera" o "Toca la campana". Cuando lo haga, alábelo
con profusión. Con el tiempo, asociará la orden con la actividad que tiene que hacer
para conseguir que lo alaben. Llegado ese momento, su pájaro obedecerá sus órdenes.
En las tiendas de animales y en las revistas de pájaros puede encontrarse una gran
variedad de juguetes y dispositivos para entrenar a su pájaro, de modo que llegue a
hacer incluso los trucos más difíciles. ¿Le gustaría enseñar a su inseparable a montar en
moto o a meter una moneda en una hucha? Los artículos necesarios existen.
Nunca olvide que adiestrar a su pájaro debiera ser una diversión, no una lucha. El
período durante el cual un inseparable puede estar atento es corto, y no debiera pedírsele
que se mantuviera trabajando en un truco por más de diez o veinte minutos, en cada
sesión. Sea paciente, amable, y pródigo en alabanzas, y trate siempre de terminar cada
sesión con una nota positiva. Si el pájaro ha aprendido algo nuevo dentro de los cinco
primeros minutos de la sesión, estupendo. Alábelo y dele una golosina antes de
continuar. No hay premios para "el pájaro adiestrado rápidamente".
Ahora le indicará cómo puede usted enseñar a su inseparable a hablar, para provecho de
quienes tengan mucha paciencia. No obstante, no deje que su cariño por el ave dependa
enteramente de su habilidad para hablar. Los agapornis son inteligentes, pero no están
bien dotados para vocalizar. Si realmente quiere usted tener un ave parlante, le conviene
comprar un periquito o uno de los loros amazónicos. Sus mejores posibilidades de tener
un inseparable que hable consisten en comprar un pájaro joven alimentado a mano, que
ya haya conseguido decir algunas palabras oídas a su criador -si puede convencer a éste
de separarse de un pájaro tan espléndido-.
No pierda tiempo tratando de enseñar a un inseparable adulto. Cuanto más joven sea el
pájaro al comenzar el adiestramiento, tantas más posibilidades tendrá de enseñarle
algunas palabras. También tendrá más posibilidades de enseñarle a hablar si trabaja
usted en casa, donde pueda exponerlo a su charla a todas horas.


Las lecciones formales deberían durar unos cinco minutos y tener lugar al menos una
vez al día, aunque es preferible tener varias sesiones cada día. Haga que el inseparable
se pose en su dedo, sosténgalo de modo que ambos puedan mirarse a los ojos, y repita la
frase que quisiera enseñarle. Comience con algo corto pero fácil, como "pajarito
bonito". Repita la frase una y otra vez en voz clara y firme, pero alegre.
Conviene complementar las sesiones personales con una cassette sin fin que produzca la
frase a enseñar. De este modo, el inseparable podrá practicar mientras usted esté
ausente, y así no se volverá usted loco antes de que él haya aprendido su primera
palabra. Sin embargo, no conviene dejar que la cassette reproduzca la frase durante
ocho horas seguidas, porque el pájaro simplemente aprenderá a entonar la frase. Haga
funcionar la cassette durante unos veinte minutos o una hora cuando usted tenga otras
cosas que hacer. ¡Buena suerte!

14 comentarios:

  1. Yo me compre una pareja de agapornis fischer jovenes; hace poco la hembra se me murio en el partio, pues, el huevo se le quedo atrancado.El macho se ha quedado solo, pero no tiene, en verdad, sintomas de pena...Despues de todo esto, me gustaria adiestrar al macho, pero segun por lo que he visto en internet, adiestrar a un agaporni que no sea mio desde papillero, es muy dificil, ¿es verdad?, si es asi,¿que puedo hacer despues de cortarle las plumas, para no volar?

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  2. hola tngo a dos agapornis roseicolli papilleros, uno es muxo mas manso que el otro se posa en mi me sigue me deja que le de besos que lo acaricie, sin embargo el otro que es mas pekeño no me hace nada de caso al contrario va donde el otro agpaornis y si se posa en mi es xk el otro lo a hecho, pero no me deja tocarlo me pega piotazos y fuertes, como puedo hacer para adiestrarlo estando el otro agapornis tambien??

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  3. Prueba a separarlos durante el adiestramiento, esto les ayudara a poner atencion en lo que quiere que aprenda y evitara que tan solo imite al compañero, puedes por ejemplo dejar al adiestrado en su jaula durante los 10 minutos que estes adiestrando al pequeñajo, pruebalo, y como dice el autor del post dele recompensas, una golosina es buena recompensa al principio, pues todos los animales responden a obedecer por comida, pero trate de de recompensarle de otras formas o solo conseguiras que el ave explote a las tres sesiones, para remediar el comportamiento agresivo no tienes mas que acostumbrarle a tu presencia, y cuando se acostumbre a que estes junto a el trata de acercarle la mano lentamente, mientras le hablas, como ya han dicho, nunca intente poner la mano sobre su cuerpo ya que la mayoria de depredadores de estas aves los atacan desde arriba, y ese instinto por naturaleza hace que les represente una amenaza cualquier cosa que se mueva por encima de ellos, por ultimo y sobretodo, mucho cariño, paciencia y dediquele el tiempo que sea necesario, no se rinda, a veces tardan mas en confiar, pero acaban haciendolo, mucha suerte n_n

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  4. Les Explico, yo tengo dos agapornis hembras y uno macho, las crié yo a mano, hasta ahora que tienen 10 mesees y el macho lo compré hara un mes y nokiere hacer ni pu... caso..
    la cosa es que las dos hembras, una de ella es arisca y la otra es que la imita y no las puedo cojer. pero hoy por lo visto, e cojido a lamas mansa y hablandole suavito y acariciandola por el cuello se quedaba relajada con los ojillos cerrados, sintomas de relajación y despúes de ahím e podido poner el deo y subirse en el, despúes la posado en mi hombro y se queda sentada. aparte la pongo en el moniro de mi portatil mirandome al frente.. y repetir a cojerla por si se dejaba y exasto, se deja...
    asi voy bien? creo que asi va cojiendo confianza hacia mi...

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  5. son roseicollis por cierto... ;)

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  6. ¿Cómo puedo hacer que mi agaporni abra las alas cuando se lo digo? POR FAVOR, RESPONDE

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  7. hola tengo un agaporni de un mes ,y mi problema es que cuando esta suelto hace caca en todas partes
    como puedo enseñarlo ha hacerlo en un solo sitio

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    1. si no es un perro jijijijijijijijij
      yo tengo un labrador chidototote y mi novia se llama monica

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  8. Cada vez que intento acercarme a mi agarponis se asusta y comienza a volar al lado contrario de donde estoy o habla sin parar nose como adomesticarlo??? Xfavorr respondan

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  9. Hola, buenas. Tengo un agaporni desde hace 3 días, pero lo compre medio adulto, como si estuviera criado, es decir que come alpiste y de todo...Quisiera saber si no se muere estando uno solo, y que no halla ningun problema... Tiene una cosa muy buena, que cuando lo coger y te lo pones en el pecho se sube al hombro y no se va a no ser que lo asusten o esté cansado, pero mi duda es que al cogerlo, no se esta quieto, se va al lado contrario de donde valla a cogerlo y entonces lo que yo pienso es si ese problema se debe a que lleva poco tiempo conmigo o que estoy haciendo algo mal... Yo lo que quiero conseguir es que no me tenga miedo y que cuando lo toque no se inmute, es decir, que le guste que lo acaricie... Quisiera saber tu opinion y tus consejos.
    Gracias.

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  10. ¿Recortarles las alas al Agapornis para hacerte con él?¿ En serio? Me acaba de quedar claro la mierda de consejos que das...¿Acaso le cortarias a tu bebé las piernas para que estuviese cerca de ti? Pues eso...

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    1. he tu anonimo no se le corta la ala si no unas plumas

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    2. yo tengo entendido que se le pueden cortar y luego crecen sin problemas, tal y como te crece el pelo, el tiempo del adiestramiento siempre y cuando estes en un sitio que se te pueda escapar entiendo que no estaría mal.

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  11. Recortar las alas??ya deje de leer cuando vi eso...el pajaro necesita volar diariamente para no sufrir problemas de salud y obesidad...

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