lunes, 26 de enero de 2009

Salud de el agaporni


Los inseparables, al igual que cualquier otro animal, pueden verse aquejados por un
número considerable de enfermedades, por cuyo motivo ha de constituir objeto de todo
aquel que disponga de varios ejemplares reducir, a través de la higiene, la incidencia del
riesgo que sobre ellos se cierne y tener plena conciencia de cuáles son las situaciones en
las que cualquier enfermedad puede propagarse.

RUTINA GENERAL
Son muchos los problemas que cabe evitar simplemente aplicando unas estrictas rutinas
a las situaciones cotidianas. Por ejemplo, no traslademos los recipientes de comida de
una pajarera a otra y tampoco los que contienen agua. Después de someterlo a un
concienzudo lavado, comprobemos que cada utensilio es devuelto al punto de donde
procede, a cuyo fin podemos marcarlos con un número u otro signo de identificación.
Sustituyamos los recipientes que presenten grietas o estén desportillados tan pronto
como nos apercibamos de tal circunstancia. A tal fin deberemos contar con un cierto
número de unidades de repuesto.
Sustituyamos las perchas a intervalos regulares. Lavémonos siempre las manos después
de entrar en contacto con algún pájaro, y tratándose de ejemplares enfermos resulta de
utilidad contar con algunos pares de guantes médicos deshechables o por lo menos de
goma delgada, que pueden ser esterilizados después de cada utilización. Las jaulas y las
pajareras deben ser lavadas concienzudamente una vez por semana y también las
perchas con lejía en lugar de desinfectantes domésticos, algunos de los cuales cabe que
sean excesivamente fuertes para los pájaros. A este respecto nuestro veterinario nos
recomendará la solución adecuada. Con relación a las jaulas en particular,
comprobemos detenidamente que se han limpiado a fondo los rincones y, después de
utilizarlas, hagamos lo propio con las cajas de nidificación, ya que son lugares
preferidos por los piojos y los ácaros que se esconden en las hendiduras y grietas de la
madera. Los pájaros de compañía se hayan mucho menos expuestos a contraer
enfermedades que los que se hallan instalados en pajareras pero aún teniendo en cuenta
esta circunstancia, la jaula debe someterse a limpieza con el mismo entusiasmo del que
se precisa tratándose de un local.

EL PÁJARO ENFERMO
Si la relación con nuestros pájaros tiene lugar sobre una base individualizada, ello nos
permitirá percatarnos de inmediato si algunos de ellos no comen de un modo normal o
no muestran la vivacidad habitual. Esta clase de pájaros deben ser instalados en una
jaula hospital ya qu cuanto más pronto los aislemos menos riesgos correremos de que se
transmita la enfermedad a los demás ejemplares. Una dolencia leve tratada prontamente
-como por ejemplo un resfriado o una diarrea- se curará rápidamente, pero si no
adoptamos las medidas oportunas y dejamos que transcurran uno o dos días, ello puede
convertirse en un problema de desenlace fatal. Jamás dejemos que se pase una noche
"para ver como se presentará la cuestión al día siguiente". El ritmo metabólico de los
pájaros es muy rápido en comparación con el de la mayoría de los demás animales, lo
cual significa que la enfermedad se desenvuelve a un ritmo igualmente rápido, y mucho
más en pájaros de tan reducido tamaño como los inseparables.

CUARENTENA
No deben añadirse nuevos ejemplares a nuestra colección, independientemente de cuán
buena sea la fuente de suministro, hasta que, instalados en un punto lo más alejado
posible de nuestros pájaros, hayan transcurrido 21 días de cuarentena. Durante todo este
tiempo podemos someter a los recién adquiridos a un tratamiento rutinario contra
lombrices (a menos que esto ya haya sido efectuado, por cuyo motivo no deberemos
olvidar preguntarlo al proceder a la compra). Combatir las lobrices a través del agua de
beber resulta posible pero no es de fiar. Por consiguiente, preguntaremos a nuestro
veterinario cómo debemos proceder para introducir el medicamento apropiado en el
buche de los pájaros mediante un tubo de plástico y una jeringa. Esto puede asimismo
convertirse en una medida rutinaria, por lo menos una vez al año, en nuestras pajareras.
Los pájaros de compañía se hallan mucho menos expuestos a sufrir de lombrices ya que
éstas se introducen normalmente en la pajarera a través de deposiciones de los pájaros
silvestres o de los roedores. Si no optamos por combatir de forma periódica las
lombrices de nuestros pájaros, entonces deberemos hacer una recogida rutinaria de
deposiciones a intervalos regulares y dárselas a nuestro veterinario para que las examine
al microscopio. Ello le permitirá hacer un recuento del número de huevos de lombriz y
determinar si resulta recomendable combatir dichas lombrices en tal momento
Durante la cuarentena también podemos verificar si los pájaros tienen ácaros, piojos u
otros parásitos externos, y someterlos a tratamiento en caso afirmativo.
Cualquier pulverizador o polvo antiácaros de los que se expenden en el comercio
eliminará la plaga.
Los ácaros rojos viven succionando la sangre de su anfitrión por la noche y
escondiéndose después en grietas y hendiduras durante el día o bien tratándose de
piojos, permanecen durante toda su vida sobre el cuerpo del pájaro y se propagan por
contacto con otros pájaros. En casos de infestación grave, ello provoca anemia e incluso
la muerte, especialmente tratándose de polluelos jóvenes todavía en el nido. Cabe
incluso que provoquen el que la hembra abandone los polluelos e introduzcan bacterias
perjudiciales en las diminutas heridas que producen al chupar la sangre. Tan pronto
como hayamos detectado la presencia de cualquiera de estos parásitos deberemos
proceder a quemar todas las perchas y someter la jaula o caja de nidificación a la acción
de un soplete, pues éste es el único sistema seguro para provocar la muerte de los
huevos todavía en desarrollo. Solamente cuando los pájaros sometidos a cuarentena han
sido objeto de una verificación sanitaria de carácter extensivo por nuestra parte pueden
ser introducidos junto a los demás en la pajarera. Los ejemplares que participan en
exposiciones también deben someterse a este período de cuarentena ya que pueden
haber contraído alguna enfermedad en el recinto de la exposición o durante el traslado.


HERIDAS
Tarde o temprano alguno de nuestros pájaros resultará herido a consecuencia de un
picotazo o por haber quedado atrapado en algo. La mayor parte de tales heridas
cicatrizarán con rapidez y no requerirán atención alguna, salvo la aplicación de un
antiséptico suave o un lápiz estíptico. Esto resultará asimismo de aplicación a los casos
de pérdida de un dedo, lo cual a menudo es consecuencia de peleas entre inseparables
instalados en pajareras contínuas que no han sido dotadas de doble tela metálica para
impedir tales contactos. Las heridas de carácter más grave deben ser objeto de
tratamiento veterinario, en cuyo caso procederá a limpiarlas y después inmovilizar al
pájaro envolviéndolo en un trozo de tela mientras lo transportamos al centro quirúrgico.

PATAS O ALAS HERIDAS
Un pájaro asustado en una pajarera puede lanzarse contra la tela metálica o un muro y
como resultado de ello herirse en las patas o en las alas, incluso cabe que llegue a
rompérselas. Salvo la ayuda veterinaria, no es mucho lo que nosotros podemos hacer en
tales casos, expecto probar de restituir el ala a su posición original o aplicar una cerilla
de madera (si bien no de un modo excesivamente fuerte) a una pata rota. El pájaro
herido debe ser instalado en una jaula hospital para evitar que sufra un resfriado dado el
estado de shock en que se encuentra. Retiremos las perchas, y las alas o patas se
recuperarán por sí mismas, aun cuando cabe que queden un poco fuera de su posición
habitual. Aparte de ello, la curación será completa.

ATAQUES
Gran número de loros sufren ocasionalmente ataques de una clase u otra. En tales casos
mueven la cabeza en forma rápida y con movimientos bruscos de un modo incontrolado
o bien se desploman en el suelo de la jaula, se mueven espasmódicamente y después
permanecen totalmente inmóviles. Si tal ocurre, coloquémoslos en un lugar caliente,
lejos de las luces fuertes, para que se recuperen. Aparte de esto es poco lo que podemos
hacer por ellos por el momento. Las causas cabe que sean hereditarias, que deriven de
una situación emocional o sean el resultado de una deficiencia en la alimentación.
Nuestro veterinario resolverá la cuestión con un suplemento adecuado y quizá también
con la administración de un antibiótico.

HINCHAZONES
Una hinchazón puede ser simplemente una reacción localizada a una intrusión externa
en la piel (como por ejemplo el aguijón de una avispa o similares), en cuyo caso sólo es
necesario limpiar con cuidado y diariamente el punto afectado con un antiséptico
adecuado hasta que desaparezca o reviente. Sin embargo, las hinchazones en los pájaros
acostumbran a ser una consecuencia de otras dolencias, tales como tumores, y en
cualquier caso deberemos acudir a nuestro veterinario para que prescriba el tratamiento
adecuado.


PROBLEMAS RESPIRATORIOS
Si observamos que un pájaro bloque o resuella al respirar, acompañado en algunos
casos de la secrección de abundante mucosidad por la nariz, ello supone que sufre de
algún desrreglo respiratorio y, por tanto, deberemos proceder a aislarlo e instalarlo en
una jaula hospital para que siga el debido tratamiento. Una vez adoptada esta medida no
lo llevemos al veterinario ya que el descenso de temperatura puede perjudicarle. Aparte
de tal circunstancia, cabe señalar que los inseparables son muy malos pacientes de
consultorio. Solicitemos a nuestro veterinario que acuda a visitarle para prescribirle el
tratamiento oportuno. Tal medida nos resultará más cara pero las posibilidades de éxito
serán mucho mayores.

DIARREA
El problema, por lo que se refiere a la diarrea, es que se trata de un síntoma de
prácticamente cualquier enfermedad importante en la que podamos pensar. Si se trata de
un caso leve, cabe que sea el resultado de un enfriamiento o de haber comido un exceso
de verduras después de haberlas estado consumiendo en cantidades reducidas. Si la
diarrea persiste después de 24 horas en la jaula hospital (durante cuyo período sólo
deberá ingerir semillas acompañadas de agua), entonces no perdamos tiempo y
acudamos al veterinario junto con algunas muestras de sus excrementos para que
puedan ser examinadas al microscopio.

SINTOMAS CLINICOS
Se habrá observado que no se ha hecho mención en este texto de antibióticos, medicinas
o similares. La razón se encuentra en el hecho de que no resulta difícil hacer una lista de
ellos como tampoco lo es el catalogar enfermedades, pero, aparte de ocupar un espacio
apreciable en el texto, la mayoría encierran escaso significado para el poseedor corriente
de pájaros e incluso cabe que se conviertan en un peligro, si tal información se traduce
en unos intentos de tratamiento doméstico de determinados problemas que solo un
veterinario cualificado se halla en condiciones de afrontar. La mayoría de enfermedades
de las aves presentan los mismos síntomas clínicos: diarrea, ojos llorosos, abundante
secrección de mucosidades, pérdida de apetito, plumaje ahuecado, posibles vómitos y
generalmente disminución de peso. La causa puede ser de índole respiratoria, así como
la derivada de una dolencia del aparato digestivo, el hígado o los riñones, cabe
asimismo que tenga un origen vírico o incluso que sea el resultado de múltiples
enfermedades acumuladas de las cuales una induce a la otra. El tratamiento doméstico
está muy bien si somos expertos en bacterias gram-positivas o negativas y si contamos
con una información completa sobre la reacción de las mismas ante la presencia de los
numerosos antibióticos que actualmente se hallan disponibles. Si no es este nuestro
caso, entonces una elección equivocada puede resultar fatal para nuestros pájaros, y
dado que la mayoría de las enfermedades únicamente es dable confirmarlas con ayuda
del microscopio, siempre será mejor dejar el tratamiento en manos de los veterinarios.
En épocas pasadas el precio de los pájaros era inferior a la probable factura del
veterinario y ello suponía que o bien se recuperaban de la enfermedad sin tratamiento
alguno, o con la utilización de medicamentos o simplemente se morían.
Generalmente los veterinarios contaban con una muy escasa experiencia sobre pájaros a
travées de un contacto directo con ellos. Hoy en día la situación ha cambiado
totalmente, ya que el elevado coste de gran parte de pájaros hace aconsejable recurrir a
un consejo profesional y la mayoría de veterinarios cuentan actualmente con una buena
experiencia en este ámbito así como respecto a otros animales de compañía, como por
ejemplo serpientes, las cuales en otros tiempos eran consideradas como algo exótico.
Cabe destacar que en la época presente se lleva a cabo una abreciable investigación
sobre especies avícolas, por cuyo motivo resultará más barato, a la larga, mantener una
buena relación con un veterinario local que en la actualidad se halla muy bien
informado sobre lo último en tratamientos. Lo mejor que puede hacer un criador es
concentrarse, en forma plena, en el buen cuidado de sus pájaros ya que con ello
contribuirá apreciablemente a evitar las enfermedades. Si un pájaro muere sin poner de
manifiesto ningún síntoma clínico alguno que indique que estaba enfermo, resulta
necesario someterlo a un análisis postmortem para establecer la causa de su muerte. El
coste es muy reducido y son numerosos los laboratorios que en el momento presente
anuncian este servicio. Sin embargo, nuestro veterinario también puede llevar a cabo
esta labor, lo cual puede ahorrarnos muchas preocupaciones y acotar un problema que
nos será posible resolver tan pronto como conozcamos la causa que ha dado lugar a él.

JAULAS HOSPITAL
Exisen numerosos modelos comerciales disponibles, a menudo con un frontal de cristal,
pero aparte el hecho de que son un tanto caras no siempre constituyen lo mejor que cabe
conseguir para su utilización en el caso de pájaros pertenecientes a la familia de los
loros. Tan pronto como un pájaro es encerrado en una de estas jaulas se muestra, debido
al cristal, extremadamente tenso y esto neutraliza buena parte de las ventajas que tales
jaulas ofrecen. Teniendo en cuenta, aparte del coste, un cajón que disponga de un
calefactor cerámico de infrarrojos colocado en un punto que permita proporcionar una
temperatura uniforme puede ser igualmente efectivo, y posiblemente aún más. Resulta
útil, a tal fin, el que podamos conectar el calefactor a un termostato, de forma que quede
asegurada una temperatura constante. El calefactor cabe instalarlo en un extremo de la
jaula, en su parte externa, y con ello conseguiremos la temperatura local adecuada, que
será ligeramente inferior en el otro extremo. Si el pájaro no se siente cómodo bajo la
acción directa del calefactor puede trasladarse a otro punto que aún siendo más fresco
sigue siendo caliente. El hecho de que la jaula disponga de barrotes en lugar de cristal
asegura una buena ventilación, lo cual es importante en tales casos. En su interior sólo
deberemos colocar semillas y también agua pues si bien el calor adicional puede
producir milagros, un efecto secundario del mismo es que provoca sed. Otro extremo a
tener en cuenta es que los tratamientos prescritos cabe que sean solubles y, por
consiguiente, que resulta posible administrarlos a través del agua para beber en los casos
de infección leve. Por último precisa señalar que el nivel de temperatura en una jaula
hospital debe oscilar en torno a los 30-34ºC para que resulte efectiva. Tan pronto como
el pájaro dé muestras de mejoría, deberemos proceder a aclimatarlo a la temperatura
normal reduciendo la de la jaula hospital a razón de unos pocos grados cada día hasta
situarla al nivel del local en que habitualmente se halla instalado. Por todo lo indicado
se recomienda encarecidamente a los criadores que adquieran una jaula hospital pues
vale su peso en oro, y que recuerden que los avances constantes tanto en los calefactores
de infrarrojos como en las lámparas ultravioletas y de otro tipo especializado darán
lugar, estamos seguros de ello, a unos modelos todavía más perfectos en el futuro.

PICOS Y GARRAS EXCESIVAMENTE DESARROLLADAS
Los picos y las garras pueden, algunas veces, desarrollarse en forma excesiva debido al
tamaño incorrecto de las perchas o a una insuficiencia de materiales duros que hagan
posible a los pájaros mantener en su justa dimensión los picos. Recortar estos para
devolverles a su tamaño correcto es tarea fácil. En cuanto a las uñas deberemos
extremar el cuidado para no seccionar ningún vaso sanguíneo, fácilmente visible en los
ejemplares cuyas garras son de color claro, al proceder del corte. En aquellos de
tonalidad más oscura, el valerse de una lámpara de bolsillo nos ayudará a determinar la
posición de tales vasos pero, sea como fuere, resulta prudente no recortar tanto como en
el caso anterior. El pico es reducido de igual forma y con igual cuidado en relación a los
vasos sanguíneos. De todos modos nuestro veterinario puede llevar a cabo esta labor si
nosotros no tenemos la seguridad necesaria para hacerlo o no disponemos del
instrumental adecuado (unas tijeras afiladas son suficientes para las uñas pero un
cortaúñas de guillotina de los utilizados para perros resulta mejor para los picos).

ARRANQUE DE PLUMAS
Si nuestros pájaros comienzan a arrancarse las plumas, ello a menudo significa que se
sienten aburridos pero también puede reconocer como origen una carencia en la
nutrición o un rasgo hereditario. En primer lugar, proporcionemos al pájaro abundancia
de ramitas para que se entretenga. Si este problema se presenta en un ejemplar que
permanece dentro de casa todo el tiempo, quizá unos días en una pajarera distraiga su
atención de la tendencia a arrancarse las plumas y el ejercicio adicional que ello supone
cabe que se traduzca en su curación. Tomemos muy buena nota de todo cuanto
suministremos para comer a nuestros pájaros y hagamos que nuestro veterinario lo
examine para determinar si existe algún problema o una omisión. Si la causa reside en
que es otro pájaro el que lleva a cabo el arranque, entonces separemos al culpable. Por
supuesto, los pájaros pueden arrancarse las plumas durante la época de cría para
contribuir a revestir sus nidos, por cuyo motivo no debemos confundir esto con un
arranque habitual.

viernes, 16 de enero de 2009

Cria Practica


Los inseparables tienen un instinto reproductivo muy fuerte.
Cuando estos estén preparados para la cría, hay que cambiar las dietas de los
inseparables, es necesario una fuente de calcio fresca y limpia, una buena fuente de
proteínas al menos en días alternos y una cantidad suficiente de vitaminas A, D y E en la dieta.



La mayoría de los loros no se afanan demasiado con sus nidos. Pero no sucede así con
los agapornis. Rechazan la simple idea de anidar sobre el suelo desnudo de una caja de
nidificación para periquitos. Así, ellos construirán un cálido nido propio dentro de la
caja. Puede ofrecer a sus inseparables un surtido de materiales limpios para anidar:
hojas y ramitasa de sauce, hojas de palmera, plumón de pato o de ganso, debidamente
esterilizado, pelo de cabra esterilizado, incluso el "material de nidificación" que se
ofrece en las tiendas de animales.
Probablemente el macho se dedique a desmenuzar el material e incluso puede que
quiera ayudar a construir el nido, pero la hembra, de constitución más fuerte, hará
realmente casi todo el trabajo. La hembra del inseparable cara de melocotón acumulará
el material de nidificación entre las plumas de su rabadilla antes de llevarlo al nido,
dejando a menudo que el material sobresalga de su cuerpo como si fuera la cola de un
cometa.
Una hembra suele poner de tres a cinco huevos. Generalmente los incubará ella misma,
aunque su macho puede empollar con ella. Los polluelos comenzarán a salir del
cascarón al cabo de veintidos a veinticinco días. Si sus inseparables son tranquilos,
puede usted establecer la costumbre de abrir la caja de nidificación a diario para
controlar el proceso de los huevos y de los polluelos. Intente realizar esta inspección
más o menos a la misma hora cada día, preferentemente cuando los adultos estén fuera
del nido. Si sus pájaros son nerviosos, probablemente, sea mejor olvidarse de las
inspecciones. Los polluelos deberían empezar a alejarse del nido unos cuarenta días
después de romper el cascarón, día más día menos.



Si descubre una hembra con la cloaca hinchada que se posa sobre el suelo de la jaula o
que evidentemente está esforzándose por poner el huevo, es que se trata de una hembra
con bloqueo ovular. Debe actuar de inmediato, porque la vida de la hembra está en
peligro. Si ella ya está en una jaula pequeña, instale una lámpara en un extremo para
darle calor y fíjese si el calor adicional le produce el relajamiento suficiente para que
ponga el huevo. Si no lo expulsa al cabo de dos o tres horas, deberá tomar medidas más
drásticas.
Antes de cogerla, haga hervir agua en un recipiente y apague el fuego de la cocina.
Tome a la hembra bloqueada, envuélvala en una toalla seca y sujétela sobre el vapor
caliente (¡asegúrese de que el agua se ha enfriado lo suficiente como para no escaldar!).
También puede poner un poco de vaselina o aceite de cocina en la cloaca de la hembra
para facilitar el paso del huevo. El bloqueo ovular es una verdadera emergencia, porque
si la hembra no consigue hacer pasar el huevo al cabo de un período razonable, o si el
huevo se rompe dentro del oviducto, el animal morirá. A menos que esté usted bajo la
supervisión de un veterinario o de otro experto, no masajee jamás el vientre de una
hembra con bloqueo ovular intentando hacer pasar el huevo; lo más probable es que sus
manos inexpertas simplemente rompan el huevo dentro de ella.
Puesto que el bloqueo ovular suele ser causado por una deficiencia nutricional, desde el
principio debe reforzar la dieta de todos sus inseparables aptos para criar mezclando
vitaminas A y D con las semillas y escudos de sepia para todos los pájaros. A veces la
hembra sufre un bloqueo ovular porque es demasiado joven para criar, y en
consecuencia su cuerpo no ha tenido tiempo de acumular los nutrientes necesarios para
esa tarea.
Si todo va bien, puede esperar que de un 75 a un 80% de los huevos fértiles se
incubarán. Si su tasa de incubación es menor, revise la instalación de su crianza.
¿Murieron los polluelos en desarrollo dentro del cascarón debido a que no tuvieron
suficientes proteínas para seguir creciendo? La próxima vez, asegúrese de que la
hembra tiene suficiente alimento proteínico antes de empezar a poner. Si no comiera el
alimento proteínico que usted le ofrece, prebe con algo diferente. ¿Fueron los padres los
que sacaron los huevos del nido, para que murieran? Si los inseparables no tienen
experiencia, simplemente podrían estar sufriendo el nerviosismo de los primerizos. Deje
que lo intenten otra vez. Si son más maduros, es posible que usted los haya molestado
en exceso o que les pareciera que no tenían suficiente cantidad de alimento proteínico
para criar a unos polluelos saludables.
Un gran problema que impide el éxito de la incubación en los inseparables consiste en
la insuficiente humedad. Es arriesgado que un principiante intente humedecer el nido o
que ponga musgo mojado en la caja de nidificación, como hacen algunos criadores
expertos. ¿Cómo puede saber el principiante cuál es la humedad adecuada? Los huevos
"ahogados" se incuban tan mal como los demasiado secos. Afortunadamente, hay
alguien cerca de usted que sabe exáctamente cuánta humedad necesitan los huevos -los
mismos pájaros-. Proporcióneles un comedero para perros y otro tipo de recipiente lleno
de agua limpia cada día, y ellos se bañarán y mojarán su plumaje hasta que la humedad
sea justamente la adecuada.
Algunas veces uno de los adultos puede agrietar el huevo de forma accidental y si
observamos tal circunstancia podemos reparar la fisura con laca para las uñas o algo
similar. Si no han penetrado gérmenes hasta el embrión, las posibilidades de que el
huevo llegue a buen fin son buenas.
Durante todo el período de cría -y un breve espacio de tiempo anterior- la hembra en
especial debe recibir una dieta alta en proteínas. De hecho es muy conveniente el que
los adultos reciban condicionantes adicionales tales como pan integral y leche,
elementos éstos que serán muy apreciados por ellos. Con relación a los polluelos cabe
señalar que después de que hayan salido del huevo adquirirán peso con rapidez pero si
alguno parece quedarse atrasado con relación a los demás podemos separarlo y darle
alimentos suplementarios como por ejemplo algo similar a la comida para bebés, a los
que se habrá añadido un suplemento vitamínico. Deben proporcionárseles calientes y
bajo forma viscosa que resulte adecuada para la edad del polluelo. Estos alimentos
complementarios, administrados de 2 a 4 veces al día, pueden a menudo contribuir a que
un polluelo consiga ponerse al mismo nivel que sus hermanos. Sin embargo, conviene
destacar que muchas especies no toleran esta clase de interferencia, la cual es mejor
limitar a las de rostro color de melocotón o enmascarados, los cuales se hallan mejor
adaptadas a la cautividad. En realidad, los primeros raramente muestran preocupación
alguna por cualquier inspección. Después de que los polluelos hayan desarrollado su
plumaje, el macho seguirá alimentándolos durante otros diez días aproximadamente y
en el curso de este período deberemos observar cuidadosamente la situación en la
pajarera. Por ejemplo, cabe que un polluelo haya abandonado el nido y que al llegar la
oscuridad de la noche todavía se encuentre en el suelo de la pajarera o aferrado a la tela
metálica. En esta posición puede verse atacado por gatos, ratas, aves nocturnas o puede
resfriarse. Peor todavía, es posible que llueva y esto no le haría ningún bien ya que sus
plumas todavía no son lo bastante impermeables como para protegerle. Si tal
circunstancia se da, estos polluelos deben ser llevados de nuevo al nido.
Otro problema que suele presentarse en la época en que se desarrollan las plumas es el
de que los adultos comiencen a atacar a los polluelos. La hembra en especial cabe que
desee iniciar otra puesta y el macho tiende a atacar a sus hijos. Tan pronto como se
observe la aparición de tales ataques deberemos retirar los polluelos ya que nos
exponemos a encontrar uno o dos gravemente heridos e incluso muertos. Los
inseparables de rostro melocotón tienen mala reputación a este respecto pero no se
encuentran en modo alguno solos por lo que a esta costumbre se refiere ni tampoco
odos ellos se portan tan mal. Linajes diferentes reaccionan también de modo distinto, lo
cual viene a sugerir que se trata de una conducta heredada.
Si resulta necesario pueden colocarse huevos bajo las hembras de otras parejas si bien
no debemos sobrecargarlas si ya disponen de una puesta numerosa. De hecho, se han
criado polluelos de inseparable recurriendo a otros pájaros de la familia de los loros,
pero el problema que se presenta en tales casos es el de sincronización ya que la
descendencia de los que actúan como padres adoptivos deberá ser de un tamaño similar,
circunstancia que resulta crucial para la supervivencia de los adoptados.
Otra posibilidad es la de que si estamos inscritos en una asociación, cabe que en ella
haya algún miembro que disponga de parejas adoptivas inadecuadas en el instante en
que nosotros precisemos de ellas.
Destaquemos, por último, que si es nuestro deseo comprometernos de un modo pleno en
la cría manual de un cierto número de nuestros inseparables, especialmente para
destinarlos al mercado de animales de compañía, entonces resulta recomendable
proceder a la adquisición de un manual que trate únicamente de este tema ya que el
mismo es muy amplio y no resulta posible cubrirlo, con toda justicia, en una obra como
la presente.

viernes, 2 de enero de 2009

DOMESTICACIÓN Y ADIESTRAMIENTO DE AGAPORNIS AVES



Las alas deben ser recortadas para llevar a cabo el proceso de domesticación. Ello hará
las cosas más fáciles tanto para nosotros como para nuestro pájaro.
Si queremos un inseparable muy dócil y afectuoso, lo mejor es adquirir un ejemplar
joven criado manualmente. Uno de más edad será mucho más difícil de adiestrar. Unas
cuantas cosas que necesitaremos para comenzar, son una percha de madera de unos 30
cm., una habitación tranquila en la que no haya elementos de distracción y un par de
guantes. Es mejor, sin embargo, prescindir de éstos, ya que con frecuencia asustan al
pájaro. De todos modos, sus mordiscos pueden resultar desagradables. Por tanto, si
decidimos usar guantes, asegurémonos de que se ajustan cómodamente, son suaves al
tacto y de tonalidades clara o color carne. El punto para llevar a cabo el adiestramiento
debe ser una habitacion que esté lo más vacía posible, con muy escaso o ningún
mobiliario. Esto hará que sea más fácil recobrar al pájaro si resulta necesario. Digamos
que todos los espejos y las ventanas deberán cubrirse y las ventanas cerrarse.
Es importante, antes de iniciar la domesticación, que el pájaro haya tenido tiempo de
adaptarse a su nuevo entorno. Démosle una o dos semanas para tal fin.
Manteniendo sesiones de domesticación diarias, no transcurrirá mucho tiempo antes de
que el pájaro permita que lo acariciemos e incluso que le enseñemos algunos juegos.
Si se utiliza un espacio reducido, el pájaro no podrá alejarse mucho de nosotros en el
caso de que huya. De hecho, pronto se acostumbrará a tenernos muy próximos. A
continuación tomaremos la percha en nuestras manos y la colocaremos frente al pájaro
apoyándola ligeramente en su pecho para incitarlo a que se suba en ella. Probablemente
intentará huir volando pero si se le ha recortado las alas, no podrá ir muy lejos.
Evitemos perseguirlo con la percha en la mano ya que puede asustarse y lesionarse.
Esperemos hasta que se haya tranquilizado y repitamos de nuevo el proceso. Solamente
deberemos seguir con esta labor durante unos quince minutos y tomarnos después un
descanso; con ello nos resituaremos de nuevo. Podemos llevar a cabo unas cuantas
sesiones al día pero al principio no conviene que excedamos una hora entre todas.
Recordemos que no debemos sentirnos frustados, que debemos mantener la calma y que
es preciso que utilicemos un tono suave y tranquilizador al hablar con nuestro nuevo
compañero.
Cuando el pájaro se encuentre posado sobre la percha, levantemos lentamente la mano
hasta llegar a la altura de su pecho y presionémoslo ligeramente de modo que se vea
obligado a subir a nuestra mano.
Tan pronto como nuestro pájaro haya decidido posarse voluntariamente sobre nuestra
mano, habremos ganado su confianza y con ello los ulteriores procesos de
domesticación resultarán más fáciles.
Con tiempo y paciencia nuestro pájaro gozará posándose sobre nuestra mano o en
nuestro hombro. Esto le concede más libertad. Ahora ya podemos sacarlo de la jaula
para que juegue un poco con nosotros o para hacernos compañía mientras deambulamos
por la casa.
Permita que el inseparable aún no domesticado se acostumbre a su nueva casa al menos
durante unas veinticuatro horas, de modo que pueda estar seguro de que se está
alimentando normalmente. Cada vez que se aproxime a la jaula, háblele en voz baja y
tranquila para que se dé cuenta de que no está usted pensando en atacarlo por sorpresa.
Al principio el pájaro puede chillar o retirarse hacia la parte posterior de la jaula, pero
sus gritos se irán haciendo cada vez menos convincentes a medida que se dé cuenta de
que no intenta hacerle daño alguno.
Cuando el pájaro ya esté comiendo normalmente, necesita usted avanzar y comenzar a
domesticarlo. No deje de darle lecciones durante períodos prolongados de semanas o
meses. Los inseparables crecen rápidamente, y basan su comportamiento en su
adiestramiento inicial. Si no comienza a domesticarlos a una edad temprana, puede que
le resulte mucho más difícil hacerlo después.
Para las primeras lecciones, escoja una zona pequeña y que sea segura para el pájaro.
Una bañera que pueda cerrarse del resto de la habitación es una elección adecuada. No
obstante, por si el pájaro consiguiera escapar, cierre la tapa del WC, cubra el espejo, y
guarde todos los artículos frágiles o venenosos. Entonces lleve a la zona de
adiestramiento un palo, algunas golosinas y la jaula. Cierre la zona de adiestramiento y
ya estará listo para comenzar.
Empiece abriendo la puerta de la jaula del pájaro, mientras le habla constantemente en
voz baja. Dígale que es un pajarillo precioso y lo mucho que le gustaría ser su amigo.
Una vez que la puerta está abierta siéntese un momento y continúe hablándole. Deje que
el inseparable se haga cargo de la situación. Si tiene suerte, puede que decida salir de la
jaula por su propia iniciativa después de algunos minutos -una indicación de que del
pájaro será fácil de domesticar-. Si ya es más tímido, puede que tenga que ayudarlo a
salir insertando el palo dentro de la jaula y sujetándolo a la altura del pecho del ave.
Cuando suba al palo -y los loros rara vez pueden resistir subirse- comience a sacar el
palo lentamente de la jaula. Durante todo el tiempo que esté usted trabajando, continúe
hablándole en voz baja y tranquila.
Una vez que el inseparable esté sobre la jaula o en su palo, puede enseñarle a aceptar
golosinas de su mano. Ofrézcale algo especial, como por ejemplo un cacahuete pelado o
media uva. Al principio es posible que el pájaro tenga temor de acercarse demasiado a
su mano. Tenga paciencia. Continúe hablándolo. Cuando acepte la golosina, alábelo con
entusiasmo de modo que aprenda a relacionar las golosinas con su voz.
La siguiente lección implica enseñarle al pájaro a subirse a su mano o a su dedo.
Algunos adiestradores recomiendan usar guantes porque existe una posibilidad de que el
pájaro asustado pueda morder. Sin embargo, otros hacen notar que el uso de los guantes
sólo demora lo inevitable ya que tarde o temprano querrá enseñar al pájaro a subirse a
su mano desnuda. A diferencia de los grandes loros, la mayoría de los agapornis
probablemente no han tenido ninguna experiencia atemorizadora con los guantes, de
modo que este paso no dañará activamente la relación que se irá desarrollando con su
pajarillo. Sin embargo, se trata de un paso adicional que no tiene usted que tomar
necesariamente a menos que se asienta usted realmente nervioso. Tal vez convenga
recordar que aunque el picotazo de un agapornis puede ser doloroso, realmente no
puede hacerle ningún daño.
Con o sin guantes, debería mover su mano hacia el pecho del inseparable, muy
lentamente, hablándole todo el tiempo para que se dé cuenta de que no está tratando de
cogerlo por sorpresa. Cuando se decida a subir, probablemente bajará el pico para
equilibrarse sobre su nueva percha. Esta acción de equilibrarse con ayuda del pico no le
hará a usted ningún daño, de modo que evite quitar la mano bruscamente, lo cual podría
frustar a su pajarillo. Deje que él se dé cuenta de que usted representa un lugar seguro y
cómodo para posarse.
Si el pájaro le da un picotazo, simplemente dígale "no" en voz alta, y continúe la
lección. Nunca golpee ni castigue a un pájaro. El castigo no le enseñará nada, excepto a
tenerle miedo -y esto es lo último que debería desear-.
Una vez que el pájaro se haya posado sobre su dedo, puede ofrecerle otra golosina,
alabarlo con entusiasmo y dejarlo comer de su mano mientras oye sus palabras que
expresan orgullo. Cuando haya terminado de comer, controle su reloj para comprobar
que la sesión no se ha prolongado demasiado. Ni siquiera un pájaro joven y sano
debería trabajar durante más de veinte o treinta minutos. Suavemente, vuelva a poner el
pájaro en su jaula y prepárese para continuar el adiestramiento cuando haya transcurrido
no menos de una hora ni más de un día.
La próxima vez, puede ayudar a su inseparable a aprender a pasar de una mano a la otra.
Alábelo cada vez que responda con rapidez. No sea tímido para demostrar su
entusiasmo. No puede darle una golosina cada vez que haga lo correcto, porque pronto
estaría a punto de reventar, pero ciertamente siempre podrá abrumarlo con palabras
cariñosas. Despues de cierto tiempo, el pájaro habrá adquirido confianza suficiente
como para encaramarse a sus hombros o a su cabeza. Por favor, evite que adquiera la
costumbre de usar su cabeza como percha. Un "no" en voz alta al tiempo que lo hace
descender a los hombros debieran ser suficientes.


Cuando el pájaro confíe en usted y pida activamente dejar su jaula para subir a sus
hombros, estará domesticado. Sin embargo, puede facilitar a ambos si insiste en dar un
paso más -enseñar al pájaro a aceptar su mano alrededor de su cuerpo o sobre su cabeza-
. Tendrá que trabajar lenta y cuidadosamente cuando comience a rascar la cabeza de su
inseparable. Mueva la mano muy gradualmente para rascarle las orejas. Después de
unas cuantas sesiones, el pájaro se dará cuenta de que le encanta que lo rasquen y puede
que ponga la cabeza en sus manos para conseguir ser acariciado. Estupendo. Después de
un tiempo, podrá usted poner su mano sobre la cabeza del pájaro e incluso sobre su
lomo, y acariciarlo suavemente. Aunque es posible que el pájaro no llegue nunca a estar
por completo encantado de que ponga usted su mano sobre su cuerpo, se alegrará usted
de haberle enseñado a tolerar esta manipulación cada vez que tenga que cortarle las uñas
o sujetarlo para que lo examine el veterinario.
Cuando el inseparable esté domesticado y confíe en su bondad, es posible que a veces
parezca aprovecharse de usted. Por lo general los dueños de loros tienen que enfrentarse
a dos problemas fundamentales -los chillidos y los picotazos-. Si su inseparable chilla
para saludarlo cuando llega usted a casa, no debiera usted preocuparse demasiado.
Simplemente está diciéndole hola. Sin embargo, si chilla constantemente para llamar la
atención, algo falla. ¿Está usted dedicándole suficiente tiempo? Quince o veinte minutos
pueden satisfacer a un independiente loro amazónico, pero un inseparable necesita más
afecto que eso. Construya un corral para juegos, de modo que pueda llevarlo con usted
de una parte a otra de la casa mientras lleva usted a cabo sus tareas. Póngale un platillo
de su propiedad para que pueda compartir sus comidas. Déjelo que se acerque a usted
mientras ve la televisión. Pronto verá que es más fácil de lo que pudiera parecer dar a su
inseparable el tiempo de atención que necesita.
Naturalmente, si hace usted todo eso y el pájaro sigue quejándose, puede que el
inseparable esté intentando hacer que se sienta usted culpable de modo que él pueda
dirigir la casa. En este caso, póngalo en su jaula y cúbrala cuando chille. Además de
hacerlo callar de inmediato -pocos pájaros se atreven a chillar en la oscuridad- este
tratamiento le enseñará que chillar no es la mejor manera de llamar la atención.
Los inseparables jóvenes, especialmente los de cara de melocotón, pasan por una fase
de desarrollo durante la cual parecen picotear o mordisquear todo lo que se pone a su
alcance. Es necesario decirles "no" con voz alta y firme cada vez que picoteen algo que
no debieran, y después dirigirlos hacia algo en lo que sí puedan ejercitar sus picos.
Eventualmente, la costumbre debiera desaparecer.
Cuando su inseparable esté domesticado, puede que quiera enseñarle algunas
habilidades. Magnífico. Estos inteligentes pajarillos agradecen frecuentemente la
oportunidad de aprender nuevos modos de atraer la atención de los seres humanos.
Aunque es raro en estos loros relativamente no vocales, algunos agapornis pueden
incluso a aprender a hablar.
Al trabajar con inseparables adultos no domesticados, o incluso con algunos ya
domesticados, los adiestradores profesionales suelen emplear una recompensa
alimenticia para enseñarles trucos. Aunque la técnica funciona muy bien, requiere
tiempo y paciencia. El cada paso debe usted ofrecer al inseparable una golosina, por lo
cual al poco rato se sentirá repleto. Las lecciones no pueden avanzar demasiado en cada
sesión, de modo que enseñarle un truco puede necesitar mucho tiempo.


Sin embargo, cuando haya usted establecido una buena relación con su inseparable,
podrá premiarlo con algo que nunca lo saciará -cariño y atención-. Puede rascarle la
cabeza, alabarlol, y en general esto le encantará. De hecho, los pájaros adiestrados con
el cariño como premio tienen las mayores posibilidades de convertirse en "estrellas"
ansiosas de mostrar sus habilidades ante los seres humanos.
Además de proporcionar a su inseparable otro modo de conseguir su atención, el
adiestramiento estimula a los pájaros para que hagan ejercicio. Recuerde que un
agapornis silvestre puede volar muchas millas en busca de alimento. Un poco de
adiestramiento para hacer algunos trucos puede incentivar a su sedentario pajarillo para
que realice un saludable ejercicio para su corazón y sus músculos.
Resulta más fácil enseñar trucos que se basen en los comportamientos naturales de los
agapornis. Por ejemplo, puede usted enseñar fácilmente a su pájaro a jugar a "tirar de la
cuerda" con un trozo de carón o ua dedenita. Es divertido tirar suavemente y sentir que
su pajarillo responde con sorprendente energía. Otros trucos fáciles aprovechan la
curiosidad de su inseparable por los juguetes. Enséñele a trepar por una escalera o a
tocar una campana a su orden instalando el correspondiente juguete en su corral de
juegos, y pidiéndole "Sube la escalera" o "Toca la campana". Cuando lo haga, alábelo
con profusión. Con el tiempo, asociará la orden con la actividad que tiene que hacer
para conseguir que lo alaben. Llegado ese momento, su pájaro obedecerá sus órdenes.
En las tiendas de animales y en las revistas de pájaros puede encontrarse una gran
variedad de juguetes y dispositivos para entrenar a su pájaro, de modo que llegue a
hacer incluso los trucos más difíciles. ¿Le gustaría enseñar a su inseparable a montar en
moto o a meter una moneda en una hucha? Los artículos necesarios existen.
Nunca olvide que adiestrar a su pájaro debiera ser una diversión, no una lucha. El
período durante el cual un inseparable puede estar atento es corto, y no debiera pedírsele
que se mantuviera trabajando en un truco por más de diez o veinte minutos, en cada
sesión. Sea paciente, amable, y pródigo en alabanzas, y trate siempre de terminar cada
sesión con una nota positiva. Si el pájaro ha aprendido algo nuevo dentro de los cinco
primeros minutos de la sesión, estupendo. Alábelo y dele una golosina antes de
continuar. No hay premios para "el pájaro adiestrado rápidamente".
Ahora le indicará cómo puede usted enseñar a su inseparable a hablar, para provecho de
quienes tengan mucha paciencia. No obstante, no deje que su cariño por el ave dependa
enteramente de su habilidad para hablar. Los agapornis son inteligentes, pero no están
bien dotados para vocalizar. Si realmente quiere usted tener un ave parlante, le conviene
comprar un periquito o uno de los loros amazónicos. Sus mejores posibilidades de tener
un inseparable que hable consisten en comprar un pájaro joven alimentado a mano, que
ya haya conseguido decir algunas palabras oídas a su criador -si puede convencer a éste
de separarse de un pájaro tan espléndido-.
No pierda tiempo tratando de enseñar a un inseparable adulto. Cuanto más joven sea el
pájaro al comenzar el adiestramiento, tantas más posibilidades tendrá de enseñarle
algunas palabras. También tendrá más posibilidades de enseñarle a hablar si trabaja
usted en casa, donde pueda exponerlo a su charla a todas horas.


Las lecciones formales deberían durar unos cinco minutos y tener lugar al menos una
vez al día, aunque es preferible tener varias sesiones cada día. Haga que el inseparable
se pose en su dedo, sosténgalo de modo que ambos puedan mirarse a los ojos, y repita la
frase que quisiera enseñarle. Comience con algo corto pero fácil, como "pajarito
bonito". Repita la frase una y otra vez en voz clara y firme, pero alegre.
Conviene complementar las sesiones personales con una cassette sin fin que produzca la
frase a enseñar. De este modo, el inseparable podrá practicar mientras usted esté
ausente, y así no se volverá usted loco antes de que él haya aprendido su primera
palabra. Sin embargo, no conviene dejar que la cassette reproduzca la frase durante
ocho horas seguidas, porque el pájaro simplemente aprenderá a entonar la frase. Haga
funcionar la cassette durante unos veinte minutos o una hora cuando usted tenga otras
cosas que hacer. ¡Buena suerte!

jueves, 1 de enero de 2009

Pajaros de Compañia

Existen algunas cosas de las que debemos ser plenamente conscientes para mantener a
nuestro pájaro sano y feliz.
Lo primero a considerar es el punto en que deberemos colocar la jaula de nuestro nuevo
compañero. Es una buena idea el que esté en un lugar desde el que pueda observar el
movimiento cotidiano del hogar. Aparte de ello, es preciso que reciba luz natural, pero
no directamente frente a una puerta o una ventana. Deberemos asimismo extremar el
cuidado para que no quede expuesta a la acción de corrientes de aire ya que ello puede
ser causa de que nuestro pájaro enferme, provocándole resfriados y asma. No dejemos
la jaula a pleno sol durante todo el día ni tampoco conviene que la instalemos en la
cocina. Los humos constantes no son saludables y además es un lugar peligroso.
Si nuestro pájaro se encuentra fuera de la jaula, asegurémonos de que no hay otros
animales domésticos por los alrededores. El primer impulso de cualquier perro o gato
será el de perseguirlo y tratar de capturarlo.
A los pájaros les gusta irse a dormir tan pronto como se ha puesto el sol y levantarse en
cuanto amanece.
Los pájaros de compañía instalados en el interior de una vivienda no son tan resistentes
como los que están alojados en una pajarera.
No olvidemos dotar la jaula con los elementos esenciales, tales como recipientes para la
comida y el agua, unas perchas apropiadas de diferentes diámetros ya sea bajo forma de
ramas naturales de árbol como por ejemplo de sauce o bien cilindros torneados, un
columpio y algunos juguetes.
Adoptemos precauciones respecto a las plantas de interior con las que nuestro amigo
pueda entrar en contacto, pues la mayoría de ellas son tóxicas.
Si reciben los cuidados apropiados, nuestros pájaros permanecerán sanos y se mostrarán
contentos.
Una vez en casa, dejemos que el pájaro se habitúe a su nuevo entorno manteniéndolo
dentro de la jaula durante una o dos semanas por lo menos hasta que coma bien y no dé
muestras de nerviosismo o estrés. Por la noche debemos cubrir la jaula para
proporcionarle un espacio de tiempo tranquilo durante el cual pueda descansar sin ser
molestado.
Si se encuentra fuera de la jaula, las ventanas deben permanecer cerradas y
preferiblemente cubiertas con cortinas o persianas para evitar que en su vuelo choque
contra los cristales y se lastime.
No constituye una buena idea sacar a nuestro pájaro al aire libre si no es dentro de la
jaula. Incluso con las alas recortadas, cabe que sople un viento favorable y lo lleve
bastante lejos como para caer en plena calle o en el jardín del vecino donde puede haber
un perro o un gato en libertad.


Cabe que deseemos sacar a nuestro pájaro al aire libre en primavera y verano para que
tome el fresco o el sol. Si así lo decidimos, coloquemos la jaula en un lugar seguro en el
que pueda ponerse a la sombra si el sol es demasiado fuerte.
Estos pájaros no son habladores, pero si disponemos del tiempo y la paciencia
necesarios podemos adiestrarlos para que ejecuten diversos juegos.
Asegurémonos de no dejar al pájaro fuera sin vigilar. Se trata de un ser dotado de gran
curiosidad que indudablemente lo investigará todo. Le gusta roer y por ello deberemos
procurar que no entre en contacto con nuestros muebles o cualquier otro objeto de
madera y tampoco se aproxime a ningún cable eléctrico.
El ejercicio es muy importante. Nuestro pájaro habrá de disponer de tiempo libre fuera
de la jaula. Podemos adquirir diferentes multijuegos para estimular su actividad.




FOTO DE MI AGAPORNI

Agapornis roseicollis


INSEPARABLES DE CARA ROJA

Nombre científico: Agapornis roseicollis.

Subespecies: Agapornis roseicollis roseicollis (Vieillot), Agapornis roseicollis
catumbella (Hall).

Descripción: el macho adulto tiene un plumaje básico de color verde, tendente al
amarillo en el vientre.
El color rojo de la cabeza se difumina en un bonito rosa intenso en la parte anterior de la
misma y en el cuello. La cola es verde, con matices azulados en la zona más escondida;
la sobrecola es azul o añil. El pico es de color carne con un tono verdoso.
El iris es marrón y las patas grises, tirando a marrones.
La hembra es idéntica al macho. Los jóvenes tienen la zona interior de la cabeza de un
rosa más pálido que los adultos; la unión de la parte superior del pico está salpicada de
puntitos negros.

Alimentación: se alimenta de semillas de cualquier tipo, fruta, bayas y brotes.
Algunos biólogos y estudiosos afirman que esta especie es una plaga para las
plantaciones de maíz, a las que acuden para darse grandes banquetes. En cautividad, la
alimentación básica es similar a la del resto de agapornis, es decir, mezcla de semillas,
bizcocho al huevo, fruta y, como complemento, semillas germinadas.
Reproducción: la estación reproductora se extiende de febrero a marzo. La pareja
nidifica con facilidad en colonia. Puede construir el nido en un agujero de un árbol o
bien compartirlo con otros pájaros de diversas especies (sobre todo Phuketarius socius y
Plocepasser mahali).
Rellena el nido abundantemente, y puede llegar a construir auténticos nidos de cúpula.
La hembra suele poner cuatro huevos, que incuba durante 23 días. Los polluelos,
criados por ambos padres, está listos para salir del nido a los 43 días.
En cautividad, se reproduce con gran facilidad, tanto en parejas aisladas como en
colonia de numerosos ejemplares. Es necesario que dispongan de un cómodo nido de
caja, en el que la hembra pueda amontonar abundantes cantidades de material de relleno
y, a veces, erigir una cúpula.
Comportamiento: sociable, dulce y siempre alegre. Es un pájaro extremadamente
gregario.
Se mueve con vuelos rápidos y zigzagueantes, emitiendo continuos sonidos.

Canto: el canto consiste en un "screk" metálico, repetido en rápida sucesión, tanto
cuando vuela como cuando reposa.

Vida en cautividad: vive con facilidad en estrecho contacto con el hombre y se
domestica sin problema. Si se cría en colonia conviene eliminar del grupo los
ejemplares que no estén emparejados y que puedan molestar a las parejas ya
establecidas.

Presencia en el mercado: es el agapornis más extendido entre los aficionados y por
ello hace muchos años que se ha dejado de importar ejemplares capturados, ya que la
demanda queda cubierta por completo con los animales nacidos en cautividad.

Agapornis nigrigenis.



Nombre científico: Agapornis nigrigenis.

Otros nombres: ninguno.

Descripción: el macho adulto presenta un plumaje de base de un color verde intenso. La
cabeza es de color marrón rojizo (dependiendo de los diferentes ejemplares predomina
el color rojo o el marrón) y las mejillas son negras o marronáceas. Entre la zona inferior
de la garganta y el pecho hay una zona más o menos amplia (varía según los animales)
de color anaranjado rojizo.
La cola tiene marcas amarillas en las plumas laterales. El lomo tiene unas visibles
marcas azules.
Posee el anillo perioftálmico de color blanco. El pico es rojo; el iris es marrón rojizo, y
las patas presentan un tono grisáceo.
La hembra adulta es similar al macho, del que se distingue, según algunos expertos, por
tener un plumaje con menos brilloa.
Sin embargo, esta ligera diferencia no es suficiente para hablar de la existencia de
dimorfismo sexual.
Los jóvenes presentan un plumaje descolorido y más difuminado que los adultos, de los
que se diferencian claramente por el color amarillo anaranjado del pico, que también
posee marcas negras en la base de la parte superior.


Tamaño: 13,5 cm.


Dimorfismo sexual: no visible.

Localización y ambiente natural: el hábitat natural de esta especie de inseparable es
bastante reducido, por lo que el peligro de extinción es notable. Además, en el pasado,
el nigrigenis fue objeto de capturas indiscriminadas, que han producido daños
importantes.
Vive en los valles fluviales de un reducido territorio situado al noroeste de Zambia,
entre los 600 y los 1.000 metros de altitud; además, se encuentra en algunos valles con
abundante agua de Zimbabwe y en las cercanías del lago Victoria. Prefiere los bosques
de mopane.


Alimentación: aunque prefiere alimentarse en los árboles, desciende al suelo sin
dificultad. Su dieta base está formada por semillas verdes, fruta y bayas. En cautividad
tiene exigencias bastante limitadas: la mezcla habitual de semillas (como alimento
base), bizcocho al huevo, fruta fresca y semillas germinadas le garantizan una vida sana.
Reproducción: tiene costumbres reproductoras bastante similares a la de los demás
agapornis. Para construir el nido escoge las cavidades de árboles aislados. Es menos
sociable que el resto de inseparables dotados de anillo perioftálmico, y no le gusta
reproducirse en colonia. La hembra suele poner cuatro huevos, que son incubados
durante 24 días. Los polluelos abandonan el nido a los 40 días de vida.
La reproducción en cautividad requiere cuidados especiales, y es importante
garantizarles una jaula que les garantice cierta intimidad.
Si se aloja una pareja sola en una pajarera pequeña con ramas y al menos dos nidos de
caja bien escondidos, es muy posible que se obtengan buenos resultados. También una
alimentación rica y equilibrada contribuirá al éxito de los apareamientos.


Comportamiento: es poco gregario. De hecho, las parejas tienden a aislarse incluso
dentro del grupo, que no suele estar formado por más de 20 ejemplares. La única
ocasión de congregación es el reposo nocturno: en los bosques de mopane se pueden
observar muchos inseparables de esta especie en un sólo árbol dormitorio.

Canto: consite en una nota aguda y repetida.

Vida en cautividad: se adapta con facilidad, pero no se deja domesticar nunca por
completo. No le gusta el ruido, por lo que es menos idóneo que otros inseparables para
la vida en estrecho contacto con el hombre.
Presencia en el mercado: no es fácil encontrar muchos ejemplares de esta especie.
A pesar de que desde hace años está siendo criado con éxito, nunca a alcanzado la fama
ni la difusión de otros agapornis.

Agapornis Lilianae



INSEPARABLE DE SHÉLLER

Nombre científico: Agapornis lilianae.

Otros nombres: ninguno.

Descripción: sólo se diferencia del inseparable de Fischer por la máscara anaranjada
roja más definida y oscura; y por su tamaño inferior.
El macho adulto tiene la cabeza de color naranja rojizo y una caperuza bien definida que
se difumina hacia el dorso. El plumaje básico es verde homogéneo y brillante.
Presenta algunas marcas amarillas en las plumas laterales de la cola. Tiene una visible
zona periocular blanca. El pico es de color rojo; el iris, marrón, y las patas, gris claro.
Las hembras adultas son idénticas a los machos.
Los jóvenes tienen colores más difuminados y reflejos marrones o negruzcos en las
mejillas.


Tamaño: 13,5 cm.

Dimorfismo sexual: no visible.

Localización y ambiente natural: vive en el sur de Tanzania y en el noroeste de
Mozambique. Además, ha sido introducido con éxito en Malawi, Zambia y Rodesia.
Prefiere los valles fluviales situados entre los 600 y 1.000 m. de altitud. Cuando no se
halla en periodo reproductor, también puede habitar en cotas superiores. Adora los
bosques de acacia y de mopane (Colosphospermum mopane).


Alimentación: se alimenta con semillas de cualquier tipo que recoge en el suelo; le
encantan las yemas y los brotes frescos de acacia. También forman parte de su dieta la
fruta, las bayas y el mijo. En cautividad conviene darle una buena mezcla de semillas,
bizcocho al huevo, fruta fresca y semillas germinadas.

Reproducción: el periodo de la nidificación varía en función de las zonas donde residen
y de los recursos alimentarios. Es muy sociable, y establece su nido tanto en colonia
como en pareja. Un troco hueco, una endidura entre dos rocas o una irregularidad de
una pared son lugares ideales para construirlo. En la mayoría de los casos, la estación de
incubación va de febrero a marzo. La hembra pone normalmente cuatro huevos, que
incuba durante 22 días. Los jóvenes salen del nido a los 44 días de su nacimiento.En
cautividad se reproduce con facilidad: en parejas, en pajarera o incluso en colonias.


Comportamiento: su carácter gregario y sociable le permite formar bandadas
numerosas y muy ruidosas. Normalmente el número de componentes del grupo oscila
entre los 20 y los 100, pero se han visto bandadas formadas por más de 100 ejemplares.

Canto: mientras vuela emite un sonido muy agudo y repetido, similar a un charloteo.

Vida en cautividad: se adapta con facilidad. También es fácil de domesticar.
Presencia en el mercado: es bastante común, aunque a veces es confundido con el
Agapornis fischeri.

Medidas comparadas: de la medición de un considerable número de machos y
hembras de Agapornis lilianae, se han determinado las siguientes medias para alas, cola
y tarso: 92,8 mm., 38,4 mm. y 14,1 mm. en los machos, y 91,9 mm., 36,8 mm. y 13,9
mm. en las hembras.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Agapornis Fisher


INSEPARABLE DE FISCHER

Nombre científico: Agapornis fischeri.

Otros nombres: inseparable cara de melocotón.

Descripción: el macho adulto tiene el plumaje básico verde claro más oscuro en las
partes superiores. La cabeza, el cuello y el pecho son de color melocotón. Posee un
collar amarillento, más o menos vivo. En las plumas laterales de las alas y de la cola se
pueden apreciar los bordes en un tono amarillo claro. La sobrecola tiene reflejos azules
y añiles. Posee un anillo perioftálmico muy visible de color blanco, y la unión del pico
también presenta este color. El pico es rojo coral, y el iris de color teja. Las patas son de
color gris claro.
La hembra adulta es idéntica al macho. Los jóvenes son muy parecidos a los adultos,
pero tienen el plumaje más tenue y matizado, así como evidentes marcas negras en la
unión de la parte superior del pico, que es de color anaranjado, tirando a rojizo.Se han
seleccionado diversas variedades de esta especie, bastante similares entre sí.La
mutación más bonita es quizá la que ha dado origen al inseparable de Fischer canela,
caracterizado por un color verde de base muy claro y por escamas amarillas que
destacan en las alas, en la cola y en el vientre.


Tamaño: 15 cm.

Dimorfismo sexual: no visible.


Alimentación: se alimenta tanto en el suelo como en las ramas. Come semillas verdes,
fruta, bayas, yemas, maíz y mijo (dos productos que le entusiasman). En cautividad, la
dieta es similar a la de todo el resto de agapornis: mezcla de semillas, bizcocho al
huevo, fruta fresca y, como complemento, semillas germinadas.

Reproducción: la estación reproductora se extiende entre mayo y julio. Las parejas
nidifican preferiblemente en colonias, a menudo muy numerosas. Construyen los nidos
en las cavidades de un árbol o bien en la base de las hojas de palmera. Se han observado
ciertos ejemplares con costumbres insólitas para los psitaciformes: se han descubierto
colonias de Agapornis fischeri que compartían el nido con especies pertenecientes a
familias diversas. En estos nidos comunes, los inseparables establecen las zonas de
incubación con entradas de galerías independientes.
En cautividad, actualmente, la reproducción de este pequeño papagayo ya es fácil: se
necesitan cómodos nidos de caja y mucho material de relleno, mejor si es fresco, para
que puedan crear un ambiente húmedo para los huevos.
Tanto en cautividad como en estado natural, la incubación dura 23 días y los polluelos
salen del nido cuando tienen 30 días de vida.


Comportamiento: es alegre, juguetón y sociable; se desplaza con un vuelo recto y
rápido, mientas emite ruidosos sonidos. Normalmente se forman bandadas numerosas
que a menudo superan los 100 ejemplares.

Canto: consiste en un sonido alto y agudo que repite con intermitencia, tanto cuando
está parado en una rama como cuando está volando


Vida en cautividad: se adapta con facilidad. Es una especie muy criada, y no suele
causar problemas. Se domestica con facilidad, y es un excelente pájaro de compañía.
Convive fácilmente, incluso con especies no afines.
Presencia en el mercado: se encuentra con facilidad, sobre todo en la coloración
ancestral.

Medidas comparadas: a partir de la observación de las medidas de las alas, cola y tarso
de machos y hembras de Agapornis fischeri, se han establecido las siguientes medidas:
93,8 mm., 40,9 mm. y 14,6 mm. en los machos, y 92,9 mm., 40,5 mm. y 15,1 mm. en
las hembras.

Agapornis Personata



INSEPARABLE ENMASCARADO

Nombre científico: Agapornis personata.

Otros nombres: inseparable de cara negra.

Descripción: la coloración básica del macho adulto es verde; la cabeza y la cara son
marrones o negras; la garganta es de color rojo anaranjado.
Sobre el pecho tiene un collar amarillo que se cierra detrás del cuello y se difumina en
el dorso. La cola es verde, con una pequeña franja de color amarillo anaranjado en sus
laterales. Las alas son verdes, con coloraciones negras en las plumas primarias; la zona
interior de estas presenta tonalidades gris, azul y verde. Se puede observar con claridad
el anillo perioftálmico desnudo de color blanco; también es blanca la parte superior del
pico, que resalta sobre el color rojo de este. El iris es marrón y las patas son de color
gris claro. La hembra adulta el idéntica al macho.Los jóvenes tienen un plumaje más
apagado; el pico tiene una coloración menos viva que en los adultos, y presenta
manchas negras en la unión de la mandíbula superior.

En cautividad, con una paciente y precisa selección se ha obtenido una serie de
mutaciones muy bonitas:
· inseparable enmascarado de cara blanca o azul: tiene colores más tenues, tendentes
al azul grisáceo; la máscara es menos evidente, y el pecho es blanco; el pico es de color
carne.



· inseparable enmascarado amarillo: tiene el plumaje completamente amarillo (sólo
presenta una sombra oscura en lugar de la máscara y reflejos negruzcos en las alas); el
pico es rojo encendido.
Tamaño: 14,5 cm.
Dimorfismo sexual: no visible.
Localización y ambiente natural: habita sobre todo en los altiplanos interiores del
noreste de Tanzania, entre los 1.100 y los 1.700 metros. En 1928, esta especie fue
introducida en Kenia. Prefiere vivir en los prados y en las zonas de vegetación mixta,
pero con abundantes acacias.

Alimentación: obtiene su alimento del suelo y de los árboles y arbustos. Le gusta el
mijo, el maiz aún verde, la fruta, las bayas y los brotes. En cautividad, la dieta consiste
en una mezcla de semillas, bizcocho al huevo, fruta fresca y semillas germinadas y
verdura (achicoria, zanahoria rallada).
Reproducción: es una especie muy sociable y evolucionada. Las parejas tienen una
intensa vida en solitario, pero se integran con facilidad en el grupo, y a menudo
nidifican en colonia. El periodo reproductor va de marzo a agosto.La hembra rellena el
nido con mucho material. Suele construirlo en un agujero de un árbol (a menudo se
encuentran nidos en las cavidades de los baobab) o sobre el nido abandonado de un
vencejo. Los 4 o 6 huevos que pone los incuba durante 23 días. Los polluelos salen del
nido a los 44 días. En cautividad se reproducen con facilidad.
Comportamiento: esta especie es interesante desde muchos puntos de vista: en primer
lugar, porque puede presentar costumbres tanto nómadas como sedentarias; en segundo
lugar, porque puede vivir sin problemas tanto aislada como en grupo (se han observado
colonias de más de 100 individuos, pero es fácil ver parejas aisladas, que llevan vida
social sólo al terminar el periodo de cría).
Canto: se caracteriza por una nota aguda y repetida: "tuitt-tuitt".

Vida en cautividad: por ser fuerte y capaz de adaptarse bien, incluso a los climas
severos, es uno de los agapornis más criados. Es dócil y alegre, fácil de domesticar y
puede ser ideal como compañía. Además vive tanto en parejas aisladas como en colonia.
Presencia en el mercado: se encuentra con una cierta facilidad, tanto en su forma
ancestral como en sus diversas mutaciones.

Agapornis Taranta


INSEPARABLE DE ALAS NEGRAS

Nombre científico: Agapornis taranta.

Otros nombres: inseparable de Abisinia.

Descripción: el macho adulto tiene un bonito plumaje verde intenso, con matices
amarillentos sobre el vientre. Tiene la frente roja y un anillo perioftálmico del mismo
color. También es de este color el pico. La parte interior de la alas es negra o
marronácea. La cola tiene la punta negra y las plumas laterales poseen pequeñas franjas
amarillas. El iris es marrón, y las patas presentan un color gris claro.
La hembra adulta es de color verde homogéneo, incluso en la frente, cerca del anillo
perioftálmico, y en la zona interior del ala. Los jóvenes son de un verde ligeramente
menos brillante y tienen el pico amarillo, con manchitas negras en la unión de la parte
superior. Los machos jóvenes tienen la parte interior del ala de color marrón oscuro, y
adquieren la coloración roja en la cabeza alrededor del cuarto mes.

Tamaño: es un agapornis de talla media, de unos 16,5 cm.

Dimorfismo sexual: evidente (veáse descripción).

Localización y ambiente natural: vive en las colinas y montañas de Abisinia, Eritrea y
Etiopía.
Prefiere los bosques densos, incluidos los de hoja perenne, entre los 1.300 y los 3.200
m. de altura, aunque ha sido visto también en zonas más bajas y en bosques de enebros.

Alimentación: se alimenta de semillas, fruta, yemas y bayas, que recoge principalmente
de los árboles. Le entusiasman los higos y adora vivir en las plantas de arjorán (Ficus
sycamorus). En cautividad, la dieta básica está constituida por semillas secas, bizcocho
al huevo, fruta (sobre todo higos frescos y secos) y semillas germinadas (especialmente
negrillo). Es indispensable completar la dieta con sales minerales en polvo.

Reproducción: construye un nido bien henchido en los huecos de los árboles; a veces
aprovecha los agujeros abandonados por los pájaros carpinteros, que a menudo utiliza
también para dormir en la estación no reproductora. El periodo reproductor está
comprendido entre los meses de octubre y marzo; en él, la hembra pone de 3 a 4 huevos
y los incuba durante 25 días. Los polluelos salen del nido al cabo de 50 días. Para
reproducirse en cautividad necesita mucha tranquilidad y una jaula espaciosa y dotada
de al menos dos cajas nido.

Comportamiento: incluso cuando terminan el periodo reproductor, las parejas llevan
una vida apartada. No son raros los casos de Agapornis taranta dotados de un marcado
sentido territorial. A veces pueden mostrarse agresivos ante parejas de su propia
especie.
Siempre es fácil observar ejemplares de esta especie viviendo en grupo: se trata de
bandadas poco numerosas de entre 10 y 20 ejemplares, que se desplazan en busca de
comida.
Canto: está formado por una secuencia de notas altas y agudas emitidas de forma
intermitente.
Vida en cautividad: puede vivir perfectamente tanto en jaula como en pajarera, pero
pierde su natural sociabilidad; por esta razón, las parejas deben vivir aisladas. Es
bastante fuerte y resistente, pero se reproduce con mucha más dificultad que el resto de
agapornia.
Presencia en el mercado: no se encuentra con facilidad en los comercios
especializados.
Medidas comparadas: al comparar varios ejemplares machos y hembras de Agapornis
taranta, se ha podido observar que las medidas medias de las alas, cola y tarsos son,
respectivamente: en los machos de 101,5 mm., 46,6 mm. y 14,7 mm., y en las hembras
100,5 mm., 45,5 mm. y 14,2 mm.

Agapornis Cana


INSEPARABLE DE MADAGASCAR

Nombre científico: Agapornis cana.

Subespecies: Agapornis cana cana (Gmelin); Agapornis cana ablectanea (Bangs).

Otros nombres comunes: inseparable de cara blanca, inseparable de cara gris.

Descripción: el macho adulto tiene una coloración de base verde, más intensa en la
parte posterior que tiende a amarillear en el vientre. La cabeza, el pecho y la parte
posterior del cuello son de color gris blanquecino. Este color puede adquirir tonalidades
amarillentas en la zona periocular.
Las alas se caracterizan por el color blanco de la remera primaria, que destaca sobre el
verde brillante del resto.
La parte inferior del ala, sólo visible cuando el pájaro está volando, es de color negromarronáceo.
La cola es verde, como las alas, y sus plumas laterales presentan una franja amarilla. El
pico y las patas son grisáceas; el iris es marrón.

La hembra adulta se diferencia del macho por la ausencia de las marcas grises y por la
coloración de la parte escondida del ala, que puede ser verde o negra-marronácea. Los
jóvenes son muy similares a los adultos, pero poseen colores más tamizados; en
particular, los jóvenes machos tienen la nuca verdosa o gris blanquecina.
El pico de los jóvenes de ambos sexos es amarillento y presenta marcas negras muy
visibles en la base de la parte superior.

Tamaño: 14 cm.
Diferencias entre subespecies: el Agapornis cana ablectanea presenta tonos azulados
en la parte verde del plumaje, y es de talla ligeramente superior. Además, el pecho del
macho tiende más a color gris.

Dimorfismo sexual: es evidente (véase descripción), a pesar de que se han observado
algunos machos carentes de las marcas blancas grisáceas. Sin embargo, es posible que
se tratara de ejemplares jóvenes que habían sufrido algún tipo de problema degenerativo
durante el paso del plumaje inicial al adulto.
Localización y ambiente natural: tiene su hábitat natural en las zonas áridas de
Madagascar, por debajo de los 1.000 metros de altitud.
Vive en zonas boscosas poco densas y en terrenos abiertos; utiliza como árboles
dormitorio los más altos que halla dentro de los límites del bosque.
Ha sido introducido, con resultados heterogéneos, en las islas Mauricio, Seychelles y
Comoras.

Alimentación: se alimenta de semillas, fruta, brotes frescos y bayas, que recoge tanto
del suelo como de las ramas y matorrales. En cautividad, su dieta básica consiste en una
buena mezcla de semillas secas, bizcocho al huevo y fruta fresca. Esta también puede
completarse con semillas germinadas y álsine blanco.
Reproducción: durante el periodo reproductor, comprendido entre abril y agosto (en las
Comores entre noviembre y abril), la pareja vive muy aislada y escondida. La hembra
construye sola los nidos y los rellena. Para ello elige una cavidad de un árblol o un
agujero rocoso.
Pone entre 3 y 6 huevos, que incuba sola durante 23 días. A veces, el macho entra en el
nido, pero nunca incuba los huevos. La incubación se inicia el mismo día de la puesta
del segundo o tercer huevo.
En cautividad, estos papagayos rellenan el nido con todo lo que encuentran en la jaula.
Si están bien cuidados y se los deja tranquilos, pueden llegar a tener hasta 3 nidadas por
estación reproductora.
Los polluelos salen del nido al cabo de 43 días, y adquieren el plumaje adulto a partir
del cuarto mes.

Comportamiento: vive normalmente en parejas o en pequeños grupos de entre 5 y 20
ejemplares.
En algunas ocasiones, grupos de 50-80 Agapornis cana se mezclan con bandadas
numerosas de Lonchura y Foudia para ir en busca de comida. En este caso, suelen volar
de un descampado a otro con sus característicos zigzag.
Canto: se caracteriza por su timbre agudo y metálico; en caso de alarma producen una
serie de sonidos breves y altos.

Vida en cautividad: se adapta fácilmente, pero necesita tranquilidad. Es preferible
colocar a cada pareja en una jaula distinta o en jaulas de tipo inglés, que permiten una
rigurosa intimidad. Para la reproducción, conviene proporcionar a la pareja un cómodo
alojamiento donde haya al menos dos nidos de cajón.
Presencia en el mercado: es muy difícil de encontrar, a pesar de que la reproducción en
cautividad se inició hace más de treinta años.
Medidas comparadas: al comparar varios ejemplares machos y hembras de Agapornis
cana cana, se ha podido observar que las medidas medias de las alas, cola y tarsos son,

respectivamente: en los machos de 95,6 mm., 46,9 mm. y 13,3 mm., y en las hembras
91,8 mm., 45,1 mm y 13,2 mm.
Al comparar varios ejemplares machos y hembras de Agapornis cana ablectanea, se ha
podido observar que las medidas medias de las alas, cola y tarsos son, respectivamente:
en los machos de 96,3 mm., 46,9 mm. y 13,6 mm., y en las hembras 93,2 mm., 46,5
mm. y 13,3 mm

Agaporni pullaria


El Agapornis pullaria, en las dos subespecies A. p. pullaria y A. p. ugandae (que se
diferencia de la primera sólo por la sobrecola ligeramente más azul), tiene una talla de
unos 15 cm. y vive en zonas de cotas bajas del África centro-occidental. También estaba
presente en las islas del golfo de Guinea, pero en la actualidad ha desaparecido de allí.
Es verde, con coloraciones amarillentas sobre el vientre, y posee una alegre máscara, de
color rojo intenso en el macho y anaranjada en la hembra. La cola es verde y las plumas
laterales poseen una vistosa banda amarilla y roja; la sobrecola es azulada. El pico es
rojo, el iris marrón y las patas gris claro. La parte escondida del ala tiene un color negro
o marrón oscuro en el macho y verde en la hembra. Los jóvenes tienen una máscara
amarilla y el pico rojizo, con manchitas negras en la base de la parte superior.
Estos inseparables suelen vivir en grupos reducidos de entre 15 y 20 ejemplares y
prefieren las zonas en que el bosque no es demasiado denso. En el periodo reproductor
las parejas viven aisladas. La hembra construye un nido dotado de una cámara de
incubación bien espaciosa y un tunel de entrada; generalmente el nido se encuentra en el
interior de un termitero arbóreo y más raramente en uno terrestre. El periodo de
nidificación se extiende de mayo a junio, pero se han observado parejas que nidifican
hasta octubre. La hembra pone normalmente cuatro huevos, que son incubados durante
22 días. Los polluelos salen del nido a los 42 días.
La dieta de estas especies está formada por semillas diversas, baya, fruta (sobre todo
higos) y a veces también maiz aún tierno.
El vuelo es rápido y generalmente sigue una trayectoria lineal; los desplazamientos se
acompañan con un sonido intermitente consistente en un "tiii... tiii..." bastante agudo.
En 1970, se observó que en cautividad las parejas tienden a colgarse boca abajo, a
balancearse y permanecer en esta extraña posición incluso durante toda la noche.

Las Especies mas criadas

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martes, 30 de diciembre de 2008

Agapornis



Los inseparables, también conocidos como pájaros del amor, son originarios
de África y Madagascar. Son llamados pajaros de el amor porque no podria vivir uno sin el otro si se llega a morir una de la pareja es necesario buscarle otra compania a el otro.

Hay mas de 9 especies de Agapornis que vamos a describir una por una en otras entradas.

Bienvenidos




Bienvenidos a Mi blog, mi nombre es Carla Sofia y los ayudare con la crianza de sus aves, los inseparables agapornis.


El blog contara con informacion, imagenes, videos, fotos de nuestros agapornis y muchas cosas mas...


Yo tuve 4 agapornis ahora solo tengo 2, les dejo una foto de el que crie.